La Feria de la Inmaculada es una tradición arraigada en numerosas localidades, con profundas raíces históricas, culturales y religiosas, y se celebra en torno al 8 de diciembre en honor a la Inmaculada Concepción. A lo largo de los años ha combinado la devoción religiosa con actividades festivas, atracciones para niños, comercio y una intensa vida cultural que incluye la creación de carteles anunciadores, testimonios gráficos de cada edición.
Raíces históricas y significado religioso
La devoción a la Inmaculada Concepción es anterior a su proclamación dogmática: fue proclamada dogma de fe por el papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854 en la bula Ineffabilis Deus. El 8 de diciembre es un día de alegría, de oración y de homenaje a la Inmaculada, en el que se celebran misas, procesiones, ofrendas, conciertos, bailes y otras manifestaciones de fe y de cultura popular.
Uno de los hechos históricos que más influyó en la consolidación de la Inmaculada como Patrona de España fue la batalla de Empel en 1585, donde las tropas españolas atribuyeron a la intercesión de la Inmaculada una victoria milagrosa. Desde entonces la Inmaculada es venerada como protectora de los ejércitos españoles y de la nación, y muchas ciudades, regiones, instituciones y órdenes religiosas la adoptaron como patrona y le dedicaron templos, fiestas y cofradías.
La vigilia y las celebraciones populares en torno a la Inmaculada han generado tradiciones únicas en distintas ciudades, como el baile de los Seises en Sevilla desde 1655, y la Vigilia de las Tunas que comenzó a cantarle a la Inmaculada en 1952, consolidándose como manifestación cultural y musical que atrae público internacional.
La Feria: tradición, comercio y diversión
La Feria de la Inmaculada combina la vertiente religiosa con la costumbre de "feriar", el comercio y las atracciones populares. En muchas localidades la feria incluye puestos de juguetes, artesanía y productos variados, así como una completa programación infantil en carpas con actividades como pintacaras, globoflexia, manualidades, cuentacuentos y discomóvil para los más pequeños.
Así se organiza, por ejemplo, la Feria de la Inmaculada de Elda, que reúne a 45 participantes entre puestos de juguetes y artesanía y que se celebra en la zona de La Almafrá, con una programación pensada para atraer a vecinos y visitantes de toda la comarca. La Feria se prolonga habitualmente varios días, y en algunas ediciones se amplía por petición de comerciantes y jugueteros.

Carteles de feria: memoria visual y artística
Los carteles anunciadores de la Feria son piezas clave que sintetizan identidad, memoria y estética local. Más allá de su función práctica de anunciar fechas y actividades, los carteles se convierten en documentos sociales que reflejan gustos, iconografías y reivindicaciones de cada época.
La creatividad de los autores de carteles ha dado lugar a obras muy diversas: desde óleo sobre lienzo como el cartel de feria 2024, obra de Inmaculada Berbel Rodríguez, hasta propuestas gráficas alegres y coloridas como las de Malena Marhuenda, que pensó en el algodón de azúcar para transmitir dulzura y llamar la atención de los niños y familias.
El cartel de feria 2024 es un óleo sobre lienzo de la villanovense Inmaculada Berbel Rodríguez. Una obra que recibió la unanimidad del jurado entre los cinco trabajos presentados al certamen “Cartel de Feria”, que se recuperaba después de 15 años. El cartel de feria 2024 reivindica la figura de la mujer y la prenda del Mantón de Manila. Este se presenta en primer plano y con múltiples detalles florales. Un mantón en forma de V que cae sobre la espalda y nos da entrada a nuestra plaza de toros. En un lateral queda el elegante lema Feria y Fiesras.
El cartel de esta edición ha sido diseñado por la artista eldense Malena Marhuenda, quien ha apostado por una imagen alegre y colorida inspirada en la dulzura de la feria. Ha explicado que “pensé en el algodón de azúcar, en algo muy rosa y muy dulce, que llamara la atención y transmitiera alegría”.
Exposiciones de carteles: conservar la memoria
Recuperar y poner en valor los carteles y otros espacios históricos es hoy una apuesta por la preservación de la memoria colectiva. La Plaza de Toros de Teruel ha inaugurado una exposición permanente de carteles de la Feria del Ángel que permite viajar por más de tres décadas de historia turolense. Entre las piezas expuestas destacan auténticas joyas documentales, como el cartel de la inauguración de la Plaza de Toros en 1935, celebrada con tres festejos los días 30 y 31 de mayo y 2 de junio con Nicanor Villalta como uno de los primeros espadas que pisó el albero turolense.
La exposición forma parte de la estrategia municipal para recuperar y poner en valor espacios históricos de la Plaza de Toros. El concejal ha destacado que esta nueva sala se incorpora al itinerario de las visitas guiadas junto a otros espacios ya recuperados, como la enfermería, los corrales, la capilla o el Museo de la Vaquilla. La iniciativa cuenta con un marcado componente sentimental gracias al gran trabajo desarrollado por José Julio Torres, cuya vinculación con la Plaza de Toros se remonta a la infancia. «Era algo que tenía entre ceja y ceja desde hace muchísimo tiempo», ha confesado. Su pasión por coleccionar carteles nació cuando era niño y ayudaba en la panadería familiar.
El proyecto no termina aquí. El Ayuntamiento ya trabaja en una segunda fase que permitirá ampliar la colección desde 1967 hasta la actualidad y completar así el recorrido histórico de la Feria del Ángel a través de sus carteles. La muestra se completa con otro espacio expositivo ubicado en la zona administrativa de la plaza. Allí los visitantes pueden contemplar fotografías históricas protagonizadas por aficionados taurinos turolenses muy conocidos, algunos de los que ya no se encuentran entre nosotros.
Personajes y fotografías históricas
Entre las muchas fotos se puede ver al “Tío Lucas”, conserje de la Plaza de Toros; Leandro Torres; un jovencísimo Paco Sanguesa; Pepe Laguia, asesor veterinario; Raimundo; Borque; Cano; la familia de Los Barbos con las mulillas; los mulilleros actuantes; y José Antonio, jefe de corrales. Estas imágenes permiten recuperar rostros, oficios y escenas de la vida ferial que, junto a los carteles, conforman un relato visual imprescindible para comprender la evolución de la feria.

Historias locales: documentos y recuerdos
La documentación histórica demuestra que la costumbre de feriar tiene profundas raíces en la Edad Media y la Edad Moderna. En el primer libro de los dos más viejos del Ayuntamiento de Elda se conserva un testimonio en latín, del 22 de mayo de 1466, por el que el rey Juan II de Aragón concedió el privilegio para celebrar la Feria de Elda el 1 de octubre a petición del conde de Concentaina. El documento alude a la concesión de la gracia en memoria de los servicios prestados por don Juan de Coloma siendo secretario de los reyes consortes Don Fernando V de Aragón y Doña Isabel I de Castilla.
Las crónicas y los periódicos locales recogen también lo que se vendía en las ferias históricas: Lamberto Amat, en el periódico alicantino El Graduador, relató cómo era la Feria en 1887, con toda la variedad de puestos y la diversión de los 'caballitos'. Como muchas tradiciones, la feria tuvo altibajos, uno de ellos a principios de los años 20 por razones poco claras, aunque personalidades locales como el alcalde don Francisco Alonso procuraron mantener y desarrollar la costumbre para evitar su desaparición.
Organización y actividades contemporáneas
En la actualidad la organización de la Feria suele combinar la participación institucional, asociaciones de artesanos y colectivos locales. La concejala de Comercio y Mercados de Elda, Silvia Ibáñez, ha presentado nuevas ediciones de la Feria de la Inmaculada celebradas en el Polígono de La Almafrá y ha contado con la presencia de las autoras de los carteles y de la presidenta de la Asociación de Artesanos, encargada de la animación.
La organización programa carpas con distintas actividades en cada una de ellas, abiertas por la mañana y por la tarde durante los días de feria, con talleres de manualidades navideñas, maquillaje infantil, juegos didácticos, cuentacuentos y como novedad discomóvil para los más pequeños. La Asociación PirámideArt ha preparado talleres de manualidades navideñas, maquillaje infantil, juegos didácticos, cuentacuentos y una discomóvil con música pensada para los niños.
Ejemplo de programación infantil
- Pintacaras y globoflexia
- Talleres de manualidades navideñas
- Juegos didácticos y cuentacuentos
- Actividades por la mañana y por la tarde en carpas municipales
- Discomóvil y animación musical para los más pequeños
Carteles como patrimonio cultural: concursos y recuperación
La recuperación de certámenes y la convocatoria de jurados profesionales han permitido que concursos de carteles recuperen su prestigio tras años de ausencia. El certamen “Cartel de Feria” se recuperó después de 15 años y el jurado otorgó por unanimidad el premio a la obra que mejor recogía la identidad de la fiesta. La presentación pública del cartel en el patio del Ayuntamiento contó con la presencia de medios, la autora y autoridades municipales.
La elección del cartel no solo es un reconocimiento artístico, sino una forma de fijar iconografías que luego acompañan a la población durante la celebración y se convierten en emblemas de aquella edición, contribuyendo a la memoria colectiva y a la riqueza patrimonial local.
Tabla: evolución de elementos habituales en la Feria
La tabla resume de forma concisa algunos elementos que han acompañado históricamente a las ferias y su presencia en ediciones contemporáneas.
| Elemento | Presencia histórica | Presencia actual |
|---|---|---|
| Carteles anunciadores | Documentos gráficos desde el s. XIX-XX | Concursos, exposiciones y colecciones permanentes |
| Puestos comerciales (juguetes, artesanía) | Tradicionales en el mercado ferial | 45+ participantes en algunas ferias (ej. Elda) |
| Atracciones infantiles | Caballitos, juegos populares | Carpas con talleres, pintacaras, discomóvil |
| Actividades religiosas | Misas, procesiones, vigilias | Misas y actos litúrgicos el 8 de diciembre |
| Recuperación patrimonial | Limitada en algunas épocas | Exposiciones, museos y rutas guiadas (ej. Plaza de Toros) |
Valor cultural y futuro
La Feria de la Inmaculada y sus carteles constituyen un patrimonio vivo que enlaza religión, tradiciones populares, comercio y arte. La conservación de carteles históricos, la recuperación de certámenes y la incorporación de exposiciones permanentes son pasos esenciales para garantizar que las futuras generaciones comprendan y aprecien el legado ferial. Además, la colaboración entre instituciones, asociaciones de artesanos, artistas y vecinos favorece una programación rica y variada que mantiene la feria actual y atractiva.
La puesta en valor de espacios históricos como la Plaza de Toros, la ampliación de colecciones desde 1967 hasta la actualidad, y la inclusión de fotografías y testimonios locales son estrategias que consolidan la feria como elemento identitario y motor cultural y turístico en las localidades donde se celebra.