La narración de la Última Cena ocupa un lugar central en los evangelios y en la formación de la liturgia cristiana, vinculándose estrechamente con la institución de la eucaristía y con episodios clave como la traición de Judas y el mandamiento del amor. El término "última cena" no aparece en el Nuevo Testamento, pero tradicionalmente muchos cristianos lo usan para referirse a ese suceso.
Fuentes bíblicas y variantes textuales
Los tres evangelios sinópticos y la Primera carta de Pablo a los corintios incluyen la narración de la institución de la eucaristía, en la cual Jesús tomó pan, lo partió y lo dio a los otros diciendo que era su «cuerpo» (los apóstoles no son mencionados explícitamente en la carta). El Evangelio de Juan no narra este hecho, pero cuenta que Jesús lavó los pies de los apóstoles (Juan 13:1-15) promulgando un mandamiento nuevo: «amaos los unos a los otros como yo os he amado» (Juan 13:33-35).
La institución de la eucaristía está registrada en los tres evangelios sinópticos y en la Primera epístola de Pablo a los corintios. Las palabras de Jesús en la institución de la eucaristía difieren ligeramente en cada relato. Además, Lucas 22:19b-20 es un texto en disputa que no aparece en algunos de los primeros manuscritos de Lucas. Algunos académicos, por lo tanto, creen que es una interpolación, mientras que otros han argumentado que es original.
Descripción narrativa de la cena y la traición
El primer día de los Ácimos se acercaron los discípulos a Jesús y le dijeron: -¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua? Jesús respondió: -Id a la ciudad, a casa de tal persona, y comunicadle: «El Maestro dice: “Mi tiempo está cerca; voy a celebrar en tu casa la Pascua con mis discípulos”». Los discípulos lo hicieron tal y como les había mandado Jesús, y prepararon la Pascua. Al anochecer se recostó a la mesa con los doce. Y cuando estaban cenando, dijo: -En verdad os digo que uno de vosotros me va a entregar. Y, muy entristecidos, comenzaron a decirle cada uno: -¿Acaso soy yo, Señor? Pero él respondió: -El que moja la mano conmigo en el plato, ése me va a entregar.
Mientras cenaban, Jesús tomó pan y, después de pronunciar la bendición, lo partió, se lo dio a sus discípulos y dijo: -Tomad y comed, esto es mi cuerpo. Y tomando el cáliz y habiendo dado gracias, se lo dio diciendo: -Bebed todos de él; porque ésta es mi sangre de la nueva alianza, que es derramada por muchos para remisión de los pecados. Os aseguro que desde ahora no beberé de este fruto de la vid hasta aquel día en que beba con vosotros el nuevo, en el Reino de mi Padre. Después de recitar el himno, salieron hacia el Monte de los Olivos.
En Mateo 26:24-25, Marcos 14:18-21, Lucas 22:21-23 y Juan 13:21-30, durante la comida, Jesús predijo que uno de los apóstoles presentes lo traicionaría. En Mateo 26:33-35, Marcos 14:29-31, Lucas 22:33-34 y Juan 13:36-8, Jesús predice que Pedro negará conocerlo, afirmando que Pedro lo repudiará tres veces antes de que cante el gallo a la mañana siguiente. Los tres evangelios sinópticos mencionan que después del arresto de Jesús, Pedro negó conocerlo tres veces, pero después de la tercera negación, oyó el canto del gallo y recordó la predicción cuando Jesús se volvió para mirarlo.
La escena en el Evangelio de Juan: el lavamiento de pies y el bocado dado a Judas
La víspera de la fiesta de Pascua, como Jesús sabía que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin. Y mientras celebraban la cena, cuando el diablo ya había sugerido en el corazón de Judas, hijo de Simón Iscariote, que lo entregara, como Jesús sabía que todo lo había puesto el Padre en sus manos y que había salido de Dios y a Dios volvía, se levantó de la cena, se quitó el manto, tomó una toalla y se la puso a la cintura. Después echó agua en una jofaina, y empezó a lavarles los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que se había puesto a la cintura.
Estaba recostado en el pecho de Jesús uno de los discípulos, el que Jesús amaba. Simón Pedro le hizo señas y le dijo: -Pregúntale quién es ése del que habla. Él, que estaba recostado sobre el pecho de Jesús, le dice: -Señor, ¿quién es? Jesús le responde: -Es aquel a quien dé el bocado que voy a mojar. Y después de mojar el bocado, se lo da a Judas, hijo de Simón Iscariote. Entonces, tras el bocado, entró en él Satanás.
Mandamiento del amor y discurso de despedida
En el Evangelio de Juan, tras la partida de Judas de la última cena, Jesús dice a los otros apóstoles que estará con ellos por poco tiempo. Luego les da un mandamiento nuevo, diciendo en Juan 13:34-35: "Un mandamiento nuevo os doy: amaos los unos a los otros como yo os he amado, así debéis amaros los unos a los otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si os amáis unos a otros".
En el Evangelio de Juan, Jesús da un extenso sermón a sus discípulos (Juan 14-16) que se asemeja a los discursos de despedida llamados testamentos, en los que un padre o líder religioso, a menudo en el lecho de muerte, deja instrucciones para sus hijos o seguidores. Este sermón se conoce como el discurso de despedida de Jesús e, históricamente, ha sido considerado una fuente de doctrina cristiana, particularmente sobre el tema de la cristología.
La Última Cena como fundamento litúrgico: "cena del Señor" y eucaristía
Muchos protestantes usan el término «cena del Señor», argumentando que la palabra «última» sugiere que esta fue una de varias cenas y no la cena. El término «cena del Señor» hace referencia tanto al acontecimiento bíblico como al acto de la «sagrada comunión» y la celebración eucarística (de "acción de gracias") dentro de su liturgia.
La institución de la eucaristía en los sinópticos y en Pablo es la base teológica para la práctica de la comunión en la Iglesia; las palabras de Jesús sobre el pan y el cáliz, aunque con variaciones, se han transformado en la fórmula litúrgica central de la Eucaristía y de la Cena del Señor en las diferentes tradiciones cristianas.

Fechas, cronología y debates históricos
Los historiadores estiman que la fecha de la crucifixión tuvo lugar entre el 30 y el 36 d. C. Isaac Newton y Colin Humphreys descartaron los años 31, 32, 35 y 36 por motivos astronómicos, dejando el 7 de abril del 30 d. C. y el 3 de abril del 33 d. C. Los tres evangelios sinópticos hablan de que la última cena fue una cena de Pascua, mientras que el de Juan dice que fue antes de la Pascua (Juan 13:1 y 18:28).
Desde 1953 Annie Jaubert, basándose en el Libro de los Jubileos, argumentó que había dos fechas de fiesta de Pascua: mientras que el calendario lunar judío oficial tenía la Pascua comenzando un viernes por la noche en el año en que Jesús murió, también se usó un calendario solar, por ejemplo por la comunidad esenia en Qumran, que siempre tenía la fiesta de la Pascua comenzando un martes por la noche. Según Jaubert, Jesús habría celebrado la cena de Pascua el martes, y las autoridades judías tres días después, el viernes. Jaubert añade que en la Didascalia de los Apóstoles, un texto del siglo III, se establece el martes como el día de la última cena de Jesús. Para Juan, la cena de Pascua era aquel año el viernes por la noche. En una homilía de 2007 Benedicto XVI consideró "probable" que Jesús tomase la Pascua basándose en el calendario de Qumran.
Paralelos y tipología veterotestamentaria
En el libro del Génesis se produce una escena en la cual Abrán es bendecido por un rey-sacerdote llamado Melquisedec que le ofrece pan y vino, los mismos productos ofrecidos por Jesús en la última cena. La Carta de Pablo a los hebreos dice que Jesús es el sumo sacerdote nombrado directamente por Dios, al igual que Melquisedec (Hebreos 5:6-10 y 6:20).
La Última Cena en el arte: Leonardo y las copias
Fue encargada por Ludovico Sforza para el refectorio del Convento de Santa Maria delle Grazie en Milán, Italia. Leonardo da Vinci: La última cena. 1498 . Témpera y óleo en yeso, brea y masilla. 4,6 x 8,8 mts.
El historiador de arte Ernst Gombrich afirma que en esta obra Da Vinci no temió hacer la correcciones de dibujo necesarias para dotarla de total naturalismo y verosimilitud. En su versión de la última cena, Leonardo quiso mostrar el momento exacto en que Jesús declara la traición de uno de los presentes (Jn 13, 21-31). Así, introduce este tipo de dramatismo y tensión entre los personajes, cosa nada habitual en el arte del periodo.
En Los cuadernos de Leonardo da Vinci se identifican los personajes, que aparecen agrupados en tríos a excepción de Jesús. Primer grupo: Bartolomeo, Santiago el Menor y Andrés. Segundo grupo: Judas Iscariote, Pedro y Juan, llamado "el imberbe". Personaje central: Jesús. Tercer grupo: Tomás, Santiago el Mayor indignado y Felipe. Cuarto grupo: Mateo, Judas Tadeo y Simón. A diferencia de la tradición iconográfica, Judas no es separado del grupo, sino que está integrado entre los comensales, junto a Pedro y Juan.
Leonardo usa la perspectiva en punto de fuga o perspectiva lineal, característica del arte del Renacimiento. El foco principal es Jesús, centro de referencia de la composición. Uno de los elementos propios del Renacimiento fue el uso de ventanas, al que Leonardo recurrió mucho. Estas permitían introducir, una fuente de luz natural y profundidad espacial. La iluminación del fresco La Última Cena proviene de las tres ventanas que se encuentran al fondo. Detrás de Jesús, una ventana más amplia abre el espacio, demarcando también la importancia del personaje protagónico de la escena.
La Última Cena se ha ido deteriorando a lo largo de los años. De hecho, comenzó pocos meses después de haber sido terminada. Esto fue consecuencia de los materiales utilizados por Da Vinci. El artista se tomaba su tiempo para trabajar y la técnica del fresco no le convenía, pues requería rapidez y no admitía repintes, ya que la superficie de yeso se secaba muy pronto. Sin embargo, debido a que el yeso no absorbe adecuadamente la pintura al óleo, muy pronto comenzó el proceso de desgaste del fresco, lo que ha dado pie a numerosos intentos de restauración.

Copias y difusión
Giampetrino: La última cena. Copia. 1515. Óleo sobre lienzo. Aprox. 8 x 3 mts. La más antigua y reconocida pertenece a Giampetrino, quien fue discípulo de Leonardo. Atribuida a Andrea di Bartoli Solari: La última cena. Copia. Siglo XVI. Óleo sobre lienzo. 418 x 794 cm. Abadía de Tongerlo, Bélgica. Esta copia se suma a las ya conocidas, como la versión atribuida a Marco d'Oggiono, expuesta en el Museo Renacentista del Castillo de Ecouen. Marco d'Oggiono (atribuido a): La última cena. Copia. Museo Renacentista del Castillo de Ecouen.
En los últimos años se ha encontrado también una nueva copia en el Monasterio de Saracena, un edificio religioso al que sólo se puede llegar caminando. Fue fundado en 1588 y fue cerrado en 1915, donde se usó temporalmente como prisión. La última cena. Copia encontrada en el monasterio capuchino de Saracena.
La Última Cena en la tradición y la cultura
La Última Cena es una de las obras más famosas del Renacimiento y, sin duda, junto a la Mona Lisa es la pintura más conocida de Da Vinci, figura alrededor de la cual no cesan las especulaciones. El interés por los supuestos misterios del fresco fue en aumento después de la publicación del libro El código Da Vinci en el año 2003 y el estreno de la película homónima en el año 2006. En esta novela, Dan Brown revela varios mensajes secretos que supuestamente Da Vinci habría plasmado en el fresco. El escritor se fundamenta en la lectura de El enigma sagrado o The Holy Bible and the Holy Grail, donde se sostiene que San Gréal significaría sangre real. Para justificar el argumento, Brown recurre al fresco de Leonardo sobre la última cena, en el que abundan vasos con vino, pero no hay un cáliz propiamente, de modo que pretende encontrar en ello un misterio. Eso lo lleva a analizar los demás elementos del fresco en busca de un "código".
Leonardo da Vinci - 5B: "La Última Cena" - Geometría
Elementos teológicos y simbolismo de Judas
La narración general que se comparte en todos los relatos de los evangelios canónicos es que después de la entrada triunfal en Jerusalén y los encuentros con varias personas y los ancianos judíos, Jesús y sus discípulos comparten una comida. En Mateo 26:24-25, Marcos 14:18-21, Lucas 22:21-23 y Juan 13:21-30, durante la comida, Jesús predijo que uno de los apóstoles presentes lo traicionaría.
Jesús les dijo: -Todos vosotros os escandalizaréis esta noche por mi causa, pues escrito está: Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas del rebaño. »Pero, después de que haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea. En verdad, en verdad os digo: no es el siervo más que su señor, ni el enviado más que quien le envió. Si comprendéis esto y lo hacéis, seréis bienaventurados. No lo digo por todos vosotros: yo sé a quiénes elegí; sino para que se cumpla la Escritura: El que come mi pan levantó contra mí su talón. Os lo digo desde ahora, antes de que suceda, para que cuando ocurra creáis que yo soy.
Interpretaciones sobre Judas y la libertad humana
En los evangelios se presenta la traición de Judas en el contexto de la previsión de Jesús y de la entrada del "diablo" en Judas tras recibir el bocado. Estas narraciones han dado pie a interpretaciones teológicas diversas sobre la libertad humana, el misterio del mal y la necesidad de la traición para que se cumplan las Escrituras y se realice el plan de salvación. La figura de Judas ha sido objeto de demonización, compasión y relecturas modernas que buscan entender su papel dentro del drama pascual.
Resumen visual y cuadro comparativo (evangelios sobre la Última Cena)
A continuación, un esquema sencillo que muestra coincidencias y diferencias básicas entre los relatos principales:
- Sinópticos (Mateo, Marcos, Lucas): institución de la Eucaristía como cena pascual; pan y cáliz como cuerpo y sangre; anuncio de la traición; anuncio de la negación de Pedro.
- Pablo (1 Corintios): referencia temprana a la institución de la Eucaristía (pan partido) sin nombrar apóstoles explícitamente.
- Juan: no registra la misma institución eucarística, sí el lavamiento de pies, el mandamiento del amor y el discurso de despedida; predicción de la traición y el gesto del bocado a Judas.
Tabla comparativa simplificada
(Basada en material del borrador)
- Mateo/Marcos/Lucas: Cena pascual, palabras sobre cuerpo y sangre, liturgia eucarística; gesto compartido de pan y cáliz.
- Juan: lavamiento de pies, mandamiento nuevo, discurso de despedida, bocado a Judas.
- Pablo (1 Cor.): fórmula eucarística primitiva: "Tomad y comed"; testimonio litúrgico temprano.
La Última Cena, tanto en el plano histórico-literario como en el simbólico y litúrgico, constituye un núcleo fundacional para la identidad cristiana: define prácticas (Eucaristía), ofrece mandamientos éticos (amar como Cristo amó) y narra el inicio del drama pascual con la traición y el sacrificio redentor.